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Linux cumple 16 años, un adolescente con mucho futuro (II)

12 de marzo de 2010

Continuando con el tema de Linux, vamos a analizar en esta segunda entrega las variables a tener en cuenta a la hora de decidirse, o no, por Linux como opción empresarial.

En todos los aspectos funcionales, Linux tiene sobrados argumentos para no quedar en desventaja. Hoy en día se pueden encontrar soluciones software casi para cualquier propósito en versión Linux. Grandes compañías de software empresarial han adaptado sus productos para ejecutarse en esta plataforma, y además, se pueden encontrar muchos productos gratuitos desarrollados específicamente para él.

La fiabilidad y estabilidad del sistema la garantiza el que su núcleo, el corazón del sistema Operativo, está basado en los estándares de sistemas abiertos UNIX de sobrada solvencia desde hace décadas.

La capacidad de adaptación pudo haber sido una barrera de entrada hace algunos años, por las cuestiones que pudiesen surgir sobre su futuro y evolución. Sin embargo hoy en día no hay duda de que es un sistema más que consolidado.

De manera que la principal duda es el coste (como casi siempre). No nos podemos dejar llevar por la panacea del gratis total, ya que como todo producto, siempre hay costes asociados que deben ser analizados. Así, a la hora de decidirse por Linux se debe tener la vista fija en el horizonte y mirar más allá, de manera que veamos todo lo que conlleva, es decir, analizar lo se denomina Coste Total de Adquisición o TCO, Total Cost of Ownership en sus siglas en inglés.

El TCO de cualquier inversión en tecnología, y de Linux en particular se puede dividir en dos vertientes, el coste de adquisición (nulo en este caso, salvo la inversión en hardware necesaria) y el coste de mantenimiento.

El coste de hardware no es una cuestión baladí. Las necesidades hardware de un sistema Linux suele ser inferior a la de sistemas Windows de similares características. Si se analiza el coste por transacción, por ejemplo, los benchmarks muestran que en general se saca más fruto de cada euro invertido en hardware con Linux que con Windows.

Resuelto el tema del hardware, se debe analizar el coste de personal necesario. Aquí es donde se pueden encontrar pegas a Linux.

Si hablamos de introducirlo en compañías consolidadas, podemos encontrarnos con un entorno basado tradicionalmente en Windows. La adopción de sistemas Linux entonces, obligará a una fuerte inversión en personal, o al menos, en formación y reconversión de los técnicos que vayan a mantener el sistema. Además, la curva de aprendizaje en Linux es superior a Windows, sobre todo si no se está familiarizado en entornos abiertos. Una opción rápida sería reconvertir técnicos tradicionales UNIX en Linux, pero esto sólo se puede hacer obviamente si en la compañía ya se dispone de estos sistemas y el personal asociado.

Según un estudio realizado por IBM[1] el coste salarial medio de un administrador Windows es hasta tres veces superior al de un técnico Linux. Hay que tener en cuenta además que la formación de un experto en sistemas de Microsoft suele pasar por costosos procesos de certificación. En el caso de Linux la formación en nuevos evolutivos del producto suele venir por artículos e información fácilmente accesible al público en general. De manera que se debe analizar muy en detalle la inversión en personal y formación y en cuanto tiempo se amortizaría por la reducción de los costes asociados a Linux.

Si hablamos en cambio de una startup o arranque desde cero los beneficios de la opción Linux son inmediatos en cualquier análisis de coste. La adopción de esta tecnología sólo se podría ver frenada por las reticencias que aún se tienen sobre ella, como por ejemplo la mayor complejidad a la hora de administrarlo si lo comparamos con Windows. Dichas pegas suelen ser fruto de la falta de costumbre o al desconocimiento, más que de hechos objetivos. De nuevo podemos referirnos a los sistemas UNIX tradicionales, con complejidades de administración similares a Linux, y que sin embargo no plantean tantas dudas. En resumen, cualquier profesional capacitado y formado en cualquiera de las dos tecnologías, Windows o Linux, será capaz de sacar el máximo rendimiento del sistema.

Como conclusión, podemos ver que tras estos 16 años de vida, Linux se ha consolidado como una opción perfectamente viable a nivel empresarial, y poco a poco a nivel doméstico. Su gestión se ha ido simplificando y los costes asociados han sido y siguen siendo muy ajustados, dando además excelentes resultados en los ámbitos en los que se está usando.

Felicitemos pues a este jovencito, que dejó hace tiempo de ser una promesa para convertirse en una realidad, deseándole larga vida.

Alberto Martín Fraile

[1] http://www.ibm.com/linux/RFG-LinuxTCO-vFINAL-Jul2002.pdf

Linux cumple 16 años, un adolescente con mucho futuro (I)

11 de marzo de 2010

El próximo de 13 Marzo Linus Torvalds soplará 16 velas en honor a su más famoso hijo, el sistema operativo Linux.

Creado como un simple ejercicio sin fines comerciales, hoy en día su uso está extendido en todos los ámbitos empresariales y constituye una alternativa, si no una seria amenaza, a los llamados sistemas tradicionales.

Contrariamente a la evolución seguida por su principal competidor Windows, que triunfó primero en los equipos de escritorio para luego saltar a los servidores, Linux ha calado más a nivel profesional que doméstico.

Efectivamente, a pesar de su bajo coste,  hoy en día sólo se encuentra en un pequeño porcentaje de los equipos personales.

Las razones de ello hay que buscarlas en que hasta hace poco, la experiencia de usuario no era tan amigable como la del sistema de Microsoft, lo cual hizo que no calase en el gran público. Por otra parte, no podemos obviar el hecho de que la adquisición de un equipo personal en las tiendas de consumo llevaba implícito obligatoriamente, la copia de Windows, sin que el usuario tuviera opción de elegir. Dicha situación sigue siendo la norma, si bien ya se pueden comprar equipos con distribuciones Linux instaladas, sobre todo en el sector de los netbooks.

Desde un punto de vista más profesional, como ya se ha comentado, la explosión de instalaciones con Linux ha sido espectacular.

Mucho se ha hablado sobre las ventajas y desventajas del uso de Linux en la empresa.

Es innegable que una de sus mayores virtudes es el nulo coste de adquisición, ya que se distribuye bajo licencia Open Source, es decir, que el usuario tiene la total libertad de hacer uso del sistema operativo para cualquier propósito, distribuirlo e incluso, y he aquí el cambio de paradigma que Linux trajo, realizar modificaciones de su código fuente, que se entrega también de manera gratuita.

Este hecho ha provocado que una legión de seguidores incondicionales, atraídos por la notoriedad o simplemente por el deseo de mejorar un producto “universal”, hayan llevado el peso de la evolución del sistema, corrigiendo fallos, y adaptándolo a las nuevas necesidades. De hecho, se ha demostrado que los fallos encontrados en Linux se corrigen mucho más rápido que en los sistemas propietarios. Se podría dudar de la calidad del producto final, pero de nuevo la unión hace la fuerza y cualquier problema en los nuevos desarrollos es testeado y corregido por la nube de seguidores de manera masiva y muy rápida. Algo similar podríamos encontrarlo en el ejemplo de la Wikipedia y su sistema abierto de corrección de contenidos.

Esta ventaja, sin embargo, no es tan relevante de cara a que CIO (Chief Information Officer o Responsable de Informática) tome la decisión de invertir en Linux. No olvidemos que lo que la mayoría de las empresas buscan en sus sistemas son unos elementos fundamentales: Que hagan lo que se espera de ellos (sí, hay sistemas que NO hacen bien la función para la que están hechos), que sean fiables en rendimiento y disponibilidad, que sean flexibles para adaptarse a un mundo que cambia de la noche a la mañana y por si fuera poco, todo ello al menor coste posible.

Todos estos aspectos, la posición de Linux en el ámbito empresarial y las variables que pueden llegar a determinar la decisión de invertir o no en Linux será tema de un siguiente artículo.

Alberto Martín Fraile